Relaciones sentimentales vs. relaciones carnales

Dando comienzo, le agradezco a mis amigas, quienes colaboraron para que esto ponga primera....
Tema conversado si los hay. Una serie de definiciones, opiniones encontradas y desencontradas, que dieron fin a esta clasificación. ¿Ustedes qué opinan? ¿Cuál prefieren?

Seamos sinceras. No es lo mismo el amigo, el amigarche y el garche. No señoras, para nada. Cada uno cumple su ciclo, su “utilidad” en nosotras. También pueden pasar de una categoría a otra, pero hay que saber diferenciarlos. Por eso, voy a tomarme el atrevimiento de describir a cada uno de esos ítems.
Como verán, he dejado de lado al clásico NOVIO. Creo que de ellos ya se ha hablado mucho, y quien quiera saber más de ellos, que lea una clásica novela romántica.

El amigo.
Es quien está siempre para nosotras. Sin importar si estamos producidas o acabamos de levantarnos de la cama y tenemos los pelos como si nos hubiéramos electrocutado. Son los que nos aconsejan de nuestras relaciones, dándonos su visión masculina, pero siempre quedando bien con nosotras.
Es también el que te incluye en sus salidas, sin importar que sean todos hombres, vos sos “uno más”.
Pero WARNING!! Que a veces el compartir taaanto tiempo y tener taaanta confianza con ellos, puede hacer que nos confundamos. Nosotras, y ellos. Uno nunca sabe a quién le va a picar primero el bichito del amor (o de la lujuria…)

El amigarche (o amigo con derechos).
Acá hay que separar dos tipos de amigarche.
Por un lado, está ese amigo que pasó de ser ese hermano del alma, a tenerte ganas, y bueno, ¡uno por la familia da todo! Pero con esto hay que tener mucho cuidado: podemos perder esa relación de amistad que por tanto tiempo cultivamos diciendo “obvio que la amistad entre el hombre y la mujer existe!” o quien dice, puede terminar en noviazgo. Su relación ya era un noviazgo pero sin la parte sexual, y ahora que ya la tienen, quien dice que no sean una nueva pareja próxima al altar.
Por otro lado, tenemos a esos muchachos que no vemos muy a menudo, que no son nuestros máximos confidentes, pero que les tenemos un gran cariño y les queremos dar, sin tener esa vocecita llamada conciencia advirtiéndonos que podemos romper la amistad. De estos podemos esperar un llamado tanto un miércoles a las 3 de la mañana, como un domingo a la hora del mate. Un día pueden juntarse a tomar algo, charlar, y hasta estudiar juntos, y bueno, a veces una cosa lleva a la otra, una contractura por la mala postura al estudiar, un uy! Se cortó la luz! Le ponen un poco de pimienta a la situación.
Está todo bien cuando pasa algo, como cuando no, pero lo que siempre se mantiene, es un mínimo contacto, ya sea por chat, mail o mensaje de texto, pero siempre estando al tanto del estado marital de la otra persona, siempre como quien no quiere la cosa, obvio.

El garche.
Tema complicado si los hay. Una quiere que no salga de esa habitación, pero al fin y al cabo, se sabe. Es la relación en que puramente se ven para “eso”. Hay quienes prefieren no ser tan directos y van a tomar algo antes, y hay quienes que sólo toman después para recuperar líquidos.
No hay ningún tipo de ataduras. Pueden ser dos personas totalmente desconocidas, o dos re conocidos, pero que después de ese encuentro, no volverán a verse, por lo menos no en el corto plazo. No hay una necesidad de cuidar ese garche, con esto me refiero a llamados eventuales para no perder el contacto (cosa más usual en el amigarche).
Con este grupo en particular hay que tomar muchas precauciones. No solo nosotras no tenemos ningún tipo de compromiso con ellos, sino que ellos tampoco lo tienen con nosotros, lo que significa que pueden andar regando cuantos jardines les abran la puerta. Así que a ser extremadamente cuidadosas cuando la cosa empieza a tomar temperatura, no sea cosa que se nos queme el jardín.

Ahora muchachas, elijan, el mercado es grande, y está a su entera disposición.

Dando el primer paso

Cuando me puse a pensar en cómo explicar de que trataría el blog, no supe bien qué decir.
La verdad es que las cosas fueron surgiendo de la nada, o del todo. Algunas después de vivirlas, otras luego de verlas o escucharlas de otras, no lo sé, pero sí puedo asegurarles que se van a entretener.
No se encontraran con un manual de autoayuda, ni con una clase de moralidad (¡qué lejos está de serlo!), simplemente encontrarán situaciones de la vida cotidiana que con humor, serán comentadas.
Espero que les guste lo que lean… por que a fin de cuentas, si nosotras mismas no nos tomamos nuestra vida con humor, ¿quién lo va a hacer por nosotras?

Relájense, que quien esté libre de culpas, no entrará acá para tirar la primera piedra…