¡S.O.S me quiero ir!

¿Cuántas veces nos pasó que desde el primer instante en que vemos personalmente al susodicho con quien vamos a encontrarnos, queremos fingir que no somos nosotras y seguir derecho y dejarlo plantado? Pero cuántas veces, por lástima o simplemente para tratar de no dejarnos llevar por las primeras impresiones, saludamos y nos hacemos cargo de esa cita? Seguro que muchas más.

El problema es siempre el mismo: luego de constatar definitivamente que es tan pancho como pensamos en el primer momento (bendito sexto sentido femenino ¿?), buscamos incansablemente el modo de HUIR de ese lugar.

Para algunas es mas sencillo. Son corajudas y sin pelos en la lengua, y no dudarían ni por un segundo en decirle al bicho en cuestión: “mira, esto no va a ir a ningún lado, mejor cortémosla acá y que cada uno siga por su cuenta”, sin desperdiciar un minuto de su tiempo en él.

Pero no para todas es tan fácil. Las mas tímidas tal vez se clavaran en esa cita hasta que las velas ardan o hasta que no de para más. Otras intentaran pasar el rato lo mejor posible, sabiendo que tendrán una anécdota más de esas graciosas para contar entre amigas.

Pero hay otro grupo, conformado por esas mujeres a las que yo llamo PREVISORAS.

¿En qué se caracterizan? En que ellas tienen un soporte, un rescate ya previsto. Por ejemplo, imaginemos que la cita de ellas empezaba a las 9. Perfecto, 9.45 una de sus amigas soporte, la llama con cualquier excusa, y dependiendo de lo que diga la que esta en la cita, la otra le dirá la excusa perfecta para que se tenga que ir INMEDIATAMENTE de ahí, o si simplemente se tendrá que ir antes, pero le puede otorgar unos 15 minutos mas de “atención” al chico.

Por lo tanto, les propongo que en cada cita que tengan de ahora en más, no se olviden nunca, pero NUNCA, de tener una amiga soporte para que venga al rescate!!!!

La primera cita

¿Cómo tenemos que manejarnos en la primera cita?

Todos tuvimos alguna vez una primera cita. Muchas veces sin saberlo, otras con plena consciencia de ello, pero en una u otra oportunidad, antes o después de la cita, nos preguntamos por nuestro comportamiento.

Si la cita ya pasó, probablemente pensemos en si estuvo bien o no que le hayamos contado ese papelón que habíamos pasado la ultima vez que fuimos a ese lugar, si le habrás caído simpática o si te volvería a llamar.

Pero si la cita aun no pasó, y sos de darte mucha máquina, tu cabeza estará a mil desde que concertaron la cita hasta el segundo en el que te encuentres con él.

Los temas a tener en cuenta son muchísimos!!!! La ropa, tema que ocupará más que nada el rato antes, donde vas a decidir si da ponerte un buen escote, o preferís mejor dejarlo para la segunda cita (si es que se lo merece, quizá no valía la pena en presentarle tan rápidamente a tus amigas inseparables), jean o pollera, etc. Son muchas las cosas a considerar si de ropa hablamos, que si hará calor al lugar que vayamos, o si hará tanto frío como afuera, si tendrá auto y caminaremos poco y nos ponemos los súper tacos, o si habrá que caminar mucho y mejor nos ponemos las botas bajas.... uf!!! Son tantas las cosas!!!!

Por otro lado está el tema del lugar, decide él? decidís vos? deciden los dos??? si decís de ir a determinado lugar vos y después es un desastre, quedas mal, si es demasiado pilas, no sabes si va a quedar bien, si es demasiado solitario, anda a saber que intenciones pensará él que tenías, etc.

Y más puntualmente, en el momento de la cita, el tema del pago de la consumición. ¿Paga él? Pagan a medias? Cada uno lo suyo? Pagás vos?

Todos estos son factores (y solo algunos!) que toda mujer tiene en cuenta a la hora de tener una cita, más que nada la primera, porque para la segunda, ya lo conoces al menos un poquito, y algunos factores te van a resultar mas fácil.

Ahora, yo me pregunto... al hombre le pasa esto también??? Se pregunta que ponerse, si le conviene pagar todo a él o si mejor no te mal acostumbra de entrada y pagan a medias? tiene siquiera alguna duda previo al encuentro? o solamente va y se tira a la pileta sin hacerse tanto rollo?

Por lo pronto, nosotras tratemos de mantener la calma, no desesperarnos, y dejemos que las cosas fluyan...

La graduación

Hay días que son únicos: cuando nos hacemos señoritas, cuando tenemos nuestra primera vez, cuando nos casamos y cuando nos graduamos.

Esos días son los únicos en que nos esta permitido ser egoístas (sin que los demás se enojen). Porque si es el día de tu graduación, y sabes que todos van a ir a enchastrarte con cuanta cosa podrida hayan encontrado en la heladera de casa, y ves que faltan esas personas que vos consideras “importantes”, te atacás. No te importa si tenían un examen, si estaban enfermos o si se les quedo el auto en el medio de la panamericana. Su responsabilidad para con vos era estar ahí haciéndote bolsa (o envolviéndote en una para que algún taxi te lleve de regreso a tu casa).

Por eso es que un mes antes de ese día clave, te encargas de que TODOS sepan que te vas a recibir. Les mandas mails, creas eventos en Facebook, mandas cartas por OCA y Correo Argentino y si es necesario, palomas mensajeras, pasacalles y hasta aviones publicitarios. Cualquier cosa con tal de evitar que alguien falte. Por que uno cumple años todos los años, cumple mes con el novio todos los meses, saca a pasear al perro todos los días, pero te recibís una sola vez!!!! (A menos que tengas algún tipo de problema mental por el cual decidas hacer otra carrera al finalizar la primera, como quien escribe).

Así que a todos aquellos que se hayan recibido o estén por hacerlo, sepan que es un momento único, de gran placer (salvo por la baranda que te queda después de que te enchastren) y en el que todos los que consideren importantes, tienen que estar ahí acompañándolos, por que esas personas están para apoyar en los malos momentos, pero sobretodo para festejar y celebrar en los buenos, como es la graduación. Así que a descorchar el mejor champagne, a festejar y tirar la casa por la ventana y a encuadrar el diploma, por que SOLO SE VIVE UNA VEZ!

Decisiones

Si vas a vivir en la incertidumbre, al menos hacelo por decisión propia ¿no?

Me refiero a que a veces nos preguntan: ¿y qué vas a hacer con eso? ¿Qué pensás hacer de tu vida? ¿Qué querés ser cuando seas grande?

Son cosas que tal vez, uno no las quiere responder en ese momento, y no por que no le querramos decir a quien nos pregunta, sino por que realmente no tenemos la respuesta, pero tampoco queremos tenerla.

Cuantas personas hay que van por la vida sin saber que es lo que quieren, pero que están felices viviendo en esa incertidumbre. Tal vez por que saben que cuando llegue eso que ahora no tienen o no saben, se van a dar cuenta enseguida, o tal vez por que quieren sorprenderse con el abanico de posibilidades que la vida les ofrece.

Sea cual sea la razón de cada persona, creo que un poco de incertidumbre, le pone condimento a la vida, esa duda, esa inquietud de que algo va a llegar o que algo va a pasar, es una manera de estar siempre atento, siempre despierto, siempre con ganas de más y de cambiar la rutina.

Así que relajémonos, respiremos profundo, hagamos ommmm, pero con los sentidos alertas, expectantes de recibir, de donde sea y como sea, ese algo que nos condimente nuestro día.

¡A jugar!

Hace poco hablé sobre Manuelita, y eso nos recordaba mucho a nuestra niñez. Hoy también voy a hablar acerca de algo que puede remitirnos a la niñez, pero que lejos está de serlo.

Me refiero a los chiches, pero no al clásico rasty, Playmovil o Barbie de los chicos, sino a los chiches de adultos (no, no hablo de la PlayStation... hombres!). Hablo de los chiches más íntimos, esos que muchas veces uno tiene escondido en el lugar más recóndito de la habitación, para que nadie lo encuentre. Ese chiche que tiene un switch on-off y que ¡bendito sea cuando se enciende!!!

Algunas los prefieren para usar solas, otras, más atrevidas, los usan para condimentar la pareja. De todos modos, hay que ser realistas y reconocer que cada vez son más las mujeres que, guiadas por la curiosidad, el placer, o la insatisfacción, van llenando sus cajones de chiches. De colores, tamaños, movimientos y formas diferentes, estos juguetes van ganando terreno y muchos de ellos, han relegado a los hombres a un segundo lugar.

Pero muchachas, yo me pregunto, ¿y si los turnamos? no sea cosa que se nos quede sin pila el chiche y el muchacho se haya ofendido.