Podríamos estar hablando de muchas cosas con ese título, como por ejemplo, de una clásica canción y/o película infantil, de una persona lenta…muy lenta, pero en esta oportunidad, estoy hablando de otra cosa.
Más precisamente de la autosatisfacción. ¿Está bien; está mal? En las escuelas, las iglesias y en las familias más conservadoras se discute el tema. Que se trate, que no se trate. Pero al fin de cuentas, a quienes les interesa el tema, no lo andan hablando, por el contrario, aprovechan el momento de desligarse de los demás, y pasar un rato a solas con su querida mano.
Es gracioso ver lo diferentes que son las opiniones al respecto según la edad, el sexo, y con quien se lo hable. Es más común verlo y oírlo entre los varones adolescentes, que están en su plena pubertad, con las hormonas flotando a flor de piel. Sin embargo, cuando aumenta la edad, ya no es tan honroso gritar a los cuatro vientos la cantidad de veces, lugares y pensando en quien lo hicieron, es más bien algo intimo.
En las mujeres la cosa es distinta. Nunca es de público conocimiento, y tampoco nace en la plena pubertad. Quizá por miedo, o por desconocer. Una vez me dijeron: no es lo mismo algo q está afuera, q algo q está adentro. ¿Entienden?
Es por eso que cuando la mujer se siente preparada (o tal vez insatisfecha), decide ir a dar un paseo por la zona sur, a ver que encuentra. Y ahí está el problema. Es un viaje sin retorno. Una vez que lo probaste y te gusto, ya está, no hay vuelta atrás!!!! NADIE te conoce como vos, nadie sabe cuando acelerar, cuando parar o cuando aminorar para luego volver a acelerar.
Por eso, si no lo hiciste, no te preocupes. Si lo hiciste, seguí en lo tuyo, que mal, no la vas a pasar.