Hay días que son únicos: cuando nos hacemos señoritas, cuando tenemos nuestra primera vez, cuando nos casamos y cuando nos graduamos.
Esos días son los únicos en que nos esta permitido ser egoístas (sin que los demás se enojen). Porque si es el día de tu graduación, y sabes que todos van a ir a enchastrarte con cuanta cosa podrida hayan encontrado en la heladera de casa, y ves que faltan esas personas que vos consideras “importantes”, te atacás. No te importa si tenían un examen, si estaban enfermos o si se les quedo el auto en el medio de la panamericana. Su responsabilidad para con vos era estar ahí haciéndote bolsa (o envolviéndote en una para que algún taxi te lleve de regreso a tu casa).
Por eso es que un mes antes de ese día clave, te encargas de que TODOS sepan que te vas a recibir. Les mandas mails, creas eventos en Facebook, mandas cartas por OCA y Correo Argentino y si es necesario, palomas mensajeras, pasacalles y hasta aviones publicitarios. Cualquier cosa con tal de evitar que alguien falte. Por que uno cumple años todos los años, cumple mes con el novio todos los meses, saca a pasear al perro todos los días, pero te recibís una sola vez!!!! (A menos que tengas algún tipo de problema mental por el cual decidas hacer otra carrera al finalizar la primera, como quien escribe).
Así que a todos aquellos que se hayan recibido o estén por hacerlo, sepan que es un momento único, de gran placer (salvo por la baranda que te queda después de que te enchastren) y en el que todos los que consideren importantes, tienen que estar ahí acompañándolos, por que esas personas están para apoyar en los malos momentos, pero sobretodo para festejar y celebrar en los buenos, como es la graduación. Así que a descorchar el mejor champagne, a festejar y tirar la casa por la ventana y a encuadrar el diploma, por que SOLO SE VIVE UNA VEZ!