Manuelita

Podríamos estar hablando de muchas cosas con ese título, como por ejemplo, de una clásica canción y/o película infantil, de una persona lenta…muy lenta, pero en esta oportunidad, estoy hablando de otra cosa.

Más precisamente de la autosatisfacción. ¿Está bien; está mal? En las escuelas, las iglesias y en las familias más conservadoras se discute el tema. Que se trate, que no se trate. Pero al fin de cuentas, a quienes les interesa el tema, no lo andan hablando, por el contrario, aprovechan el momento de desligarse de los demás, y pasar un rato a solas con su querida mano.

Es gracioso ver lo diferentes que son las opiniones al respecto según la edad, el sexo, y con quien se lo hable. Es más común verlo y oírlo entre los varones adolescentes, que están en su plena pubertad, con las hormonas flotando a flor de piel. Sin embargo, cuando aumenta la edad, ya no es tan honroso gritar a los cuatro vientos la cantidad de veces, lugares y pensando en quien lo hicieron, es más bien algo intimo.

En las mujeres la cosa es distinta. Nunca es de público conocimiento, y tampoco nace en la plena pubertad. Quizá por miedo, o por desconocer. Una vez me dijeron: no es lo mismo algo q está afuera, q algo q está adentro. ¿Entienden?

Es por eso que cuando la mujer se siente preparada (o tal vez insatisfecha), decide ir a dar un paseo por la zona sur, a ver que encuentra. Y ahí está el problema. Es un viaje sin retorno. Una vez que lo probaste y te gusto, ya está, no hay vuelta atrás!!!! NADIE te conoce como vos, nadie sabe cuando acelerar, cuando parar o cuando aminorar para luego volver a acelerar.

Por eso, si no lo hiciste, no te preocupes. Si lo hiciste, seguí en lo tuyo, que mal, no la vas a pasar.

Acabar

Tema sensible y complicado si los hay. Para algunos es solo el nombre de un bar donde conseguir mesa es más complicado que conseguir novio. Pero para nosotras, esa palabra significa mucho más.

Una es la reina de la mentira cuando un hombre le pregunta: ¿ya vas a acabar?, pero entre nosotras, sabemos que llegar a ese punto no es nada fácil. En una charla de amigas, cuando se llega al tópico del sexo, todas se recorren con la mirada, buscando alguna aliada que le de confianza para preguntar: Chicas, ¿alguna tuvo ya un orgasmo? Y ahí el silencio se hace presente (no por mucho tiempo, no nos olvidemos que somos minas), hasta que la primer valiente se anima y cuenta que nunca lo tuvo. A partir de ese momento, todas nos relajamos, respiramos profundo, y nos damos cuenta que no somos las únicas anormales en el universo que nunca tuvieron un orgasmo.

Ahora la pregunta del millón es la siguiente: ¿Cómo corno nos damos cuenta si tuvimos un orgasmo? Cuando le preguntas a esas mujeres que parecen taaaaaaaan experimentadas, siempre vas a tener la misma respuesta: “cuando lo tengas, te vas a dar cuenta”. ¿PERO CÓMO SE HACE PARA TENER UNO?

Algunos dicen que para lograrlo, tenemos que estar relajadas, sin pensar en nada, con la mente totalmente desconectada del cuerpo. Claro, como si fuera tan fácil. ¿Me van a decir que no piensan: lo estaré haciendo bien, se me verá muy gorda desde ahí, ¡mis piernas no dan más!? Otros también dicen que nos tenemos que soltar, o sea, que dejemos salir a nuestra perra interior (grrr).

También está el famoso FINGIDO. Si hombres, acéptenlo, hay mujeres que fingen. ¿Por qué? Porque de ustedes no lograr que la mujer tenga un orgasmo, su ego machista se les caería al suelo, y lo difícil que es cuando actúan bajo la presión de saber que no logran llevar a su chica al clímax. Así que entiéndalo, es por su propio bien.

Por lo pronto, mujeres, lo único que se me ocurre, es que sigamos el consejo de una amiga que una vez me dijo: “¡hasta que no lo tengas, no pares!”.

Como conocer hombres (parte I)

El chat (dedicado a mi queridísima D.K.)

¿Quién no ha conocido algún susodicho por internet? Vamos, no me mientan que no se salva ninguna.

Hoy en día es la forma más común de hacerlo. ¿Por qué? Porque no estamos tan expuestas, podemos mentir cuanto queramos sin culpas. Podemos decir que somos igualitas a Pamela Anderson y que tenemos más delantera que La Luli. Que somos rubias, morochas o pelirrojas y que tenemos el color de ojos que siempre quisimos tener, pero nuestros genes nos negaron.

Pero warning, no hay que olvidar que no solo nosotras mentimos. Ellos también hacen de las suyas, y no vale enamorarse ciegamente del primer Brad Pitt que aparezca.

Al momento de mandar la foto, el photoshop es nuestro mejor amigo, y quien sabe los collages que llegamos a armar para quedar parecidas a lo que le habíamos dicho que éramos.

Cuando ya llevamos un tiempo de chateo, y entramos más en confianza, nos animamos a pasarnos los teléfonos. Primero vienen los mensajitos de texto, hasta que llega el punto que querés conocerle la voz a ese BOMBONAZO llamado Mr. XXL. Acá pueden pasar dos cosas, o en el instante en que le escuchas decir tu nombre solo querés decir equivocado, o que te den más ganas de tirártele encima.

Si la situación es la primera, le decís que se equivocó de número, e inmediatamente lo eliminas de la lista de contactos, sin olvidarte de cliquear en el no admitir, para que no te recrimine el que le hayas pasado otro número de teléfono (aunque él no sepa que era el verdadero) y no gastar más tiempo en él.

Si por el contrario, al escucharle la voz, tenés que correr al baño, no hay que perder la compostura, ya que podríamos causar en él, la misma reacción que el que dejamos de admitir causó en nosotras. Ya más calmadas, proseguimos a conversar con la voz más sexy que tenemos, pero sin dejar de lado el personaje que armamos en el chat.

Si luego de varias horas y varios billetes gastados en llamadas telefónicas, decidimos que es momento de encontrarnos, hay que, poco a poco, ir bajando las expectativas de lo que el otro va a pretender encontrar. Por ejemplo, si le dijimos que nuestro cuerpo es muy parecido al de Pampita, y caemos con unos 40 kilos más que ella, es probable que no nos reconozca, pero si en cambio, le dijimos que éramos rubias platinadas, y caemos con un castaño, es mucho más fácil de resolver, con tan solo decirle: “me cansé de escuchar que las rubias son todas huecas”.

El primer encuentro es definitivo. Ahí es cuando decidís si vale la pena seguir en el juego y conocerse, o mejor pedimos la cuenta rápido.

Pero más allá de un buen o mal encuentro, lo importante es aflojarse, relajarse. Es un prueba y error. Nadie espera encontrar el amor en el primer contacto, ni en el segundo, tercero, cuarto, pero quien dice en el quinto, con toda la experiencia de las citas por chat, aparece nuestro George Clooney a salvarnos del mal de la tierra.

Entonces, ¿Qué esperan? A chatear se ha dicho!!!!

Touch & go

Los hombres no saben mantener un garche, y esto es una realidad.
Previo al suceso, no paran de cortejarnos, de llenarnos de piropos y cumplidos, de hacernos parecer todo salido de un cuento de hadas, y cuando ya cansadas (o deseosas) decidimos concretar el hecho, la situación cambia.
Dejan de hablarnos, se tornan fríos como el hielo, y hasta hacen que no nos conocen. Quizá tienen miedo de que si siguen hablándonos como lo venían haciendo, nosotras caigamos enamoradas a sus pies, rogándoles por su amor. Pero vamos muchachos, si los dos sabemos que eso fue pura y exclusivamente, una liberación de hormonas que tanto esperaban salir.
Sépanlo hombres, para conservar bien un “garche”, hay que mantener las cosas siempre en una temperatura tibia, por que pasar del super hot a la ley seca, no es nada recomendable. Si las reglas del juego están claras para los dos desde un principio, no hay necesidad de cortarle el chorro a la manguera, y ponerle un fin innecesario a esos encuentros cuasi clandestinos de entretenimiento sano.
¿Acaso ustedes pueden entretenerse con cuanta chica quieran sin compromisos y nosotras no? ¿Por qué? Nosotras tenemos tantas necesidades como ustedes. Es cierto que pájaro que comió voló, pero después vuelve a tener hambre, y ¿no es mejor comer en un plato donde ya saben lo que les gusta?
Y nosotras, mientras estemos en la larga búsqueda de nuestro príncipe azul, ¿qué les parece si jugamos un poco con la paleta de colores?

¿Qué hacer cuando uno se siente solo?

La realidad es que cuando nos sentimos solos, todo lo demás empieza a afectarnos también. Nos molesta nuestro trabajo, nuestro físico, nuestra ropa, nuestro cuarto, la forma en la que los demás nos refriegan por la cara (aunque así no lo sea) lo bien que están con sus parejas, cualquier cosa que nos haga recordar que estamos solos.
Pero ¿cuál es la solución a esto? Y no me digan: buscarse un novio. Porque no es así de sencillo. Incluso hay gente que estando en pareja se siente sola, pero no es este el caso del que hablamos, así que continuemos….
No siempre la sensación de soledad viene por el lado de una pareja, pero puede decirse que en su mayoría sí. Pero nuevamente me pregunto: como responder a esta necesidad de cariño??? ¿Vamos al shopping y nos elegimos un lindo muchacho, de rasgos exóticos, un cuerpo esculpido por el propio Da Vinci y una cabellera digna de ser peinada por Roberto Giordano? Ojalá fuera tan fácil!
Ahí es cuando todo nos irrita. Cuando decimos que en nuestro entorno ya no hay nada que valga la pena, donde nos miramos al espejo y no nos gusta lo que vemos, y justificamos la elección del resto de no elegirnos, y hasta tal punto nos irritamos, que las parejas que siempre festejamos y celebramos de que estén juntas, nos aborrecen, sentimos que solo se jactan de estar juntos delante nuestro para hacernos sufrir. Y ahí mis amigas, ahí entramos en un terreno feo, muuuy feo.
Se pone feo porque además de toda esa sensación de soledad, nos empezamos a aislar de nuestros amigos. Esos amigos que están en pareja y que tanto queremos, pero que el solo hecho de verlos caminar de la mano, nos da ganas de meternos en la cama con el jogging más roto a comer chocolates y no salir por el resto de nuestros días.
Y no queda otra que amputar. Si; amputás esa pareja de amigos de tu entorno, y vas a amputar cuanta cosa te haga mal, hasta que te des cuenta de que en lugar de amputar al resto, tenés que aprender a convivir con ellos, y amputar esa sensación de soledad de adentro tuyo. Entonces es ahí cuando ves un poquito de luz al final del túnel. Y te empezás a ocupar de vos. ¿No te gusta la imagen que ves de vos en el espejo? Te pones a dieta, vas al gimnasio. ¿No te gusta tu ropa? Te vas al shopping y te gastas medio sueldo en ropa nueva y la otra mitad en un cambio de look. Un nuevo corte de pelo, un nuevo color, cualquier cosa que sientas que te hace más atractiva. Porque la realidad, es que a la única persona a la que esos cambios le afectan de manera considerable, es a vos.
Y cuando vos te sientas más atractiva, vas a empezar a levantarte de la cama, a sacarte el jogging agujereado, a cambiar los chocolates por barritas de cereal, y quien dice, hasta a conseguir una pareja a la que le encante ponerse pantalones agujereados para meterse en la cama a comer chocolates y mirar la tele.

Relaciones sentimentales vs. relaciones carnales

Dando comienzo, le agradezco a mis amigas, quienes colaboraron para que esto ponga primera....
Tema conversado si los hay. Una serie de definiciones, opiniones encontradas y desencontradas, que dieron fin a esta clasificación. ¿Ustedes qué opinan? ¿Cuál prefieren?

Seamos sinceras. No es lo mismo el amigo, el amigarche y el garche. No señoras, para nada. Cada uno cumple su ciclo, su “utilidad” en nosotras. También pueden pasar de una categoría a otra, pero hay que saber diferenciarlos. Por eso, voy a tomarme el atrevimiento de describir a cada uno de esos ítems.
Como verán, he dejado de lado al clásico NOVIO. Creo que de ellos ya se ha hablado mucho, y quien quiera saber más de ellos, que lea una clásica novela romántica.

El amigo.
Es quien está siempre para nosotras. Sin importar si estamos producidas o acabamos de levantarnos de la cama y tenemos los pelos como si nos hubiéramos electrocutado. Son los que nos aconsejan de nuestras relaciones, dándonos su visión masculina, pero siempre quedando bien con nosotras.
Es también el que te incluye en sus salidas, sin importar que sean todos hombres, vos sos “uno más”.
Pero WARNING!! Que a veces el compartir taaanto tiempo y tener taaanta confianza con ellos, puede hacer que nos confundamos. Nosotras, y ellos. Uno nunca sabe a quién le va a picar primero el bichito del amor (o de la lujuria…)

El amigarche (o amigo con derechos).
Acá hay que separar dos tipos de amigarche.
Por un lado, está ese amigo que pasó de ser ese hermano del alma, a tenerte ganas, y bueno, ¡uno por la familia da todo! Pero con esto hay que tener mucho cuidado: podemos perder esa relación de amistad que por tanto tiempo cultivamos diciendo “obvio que la amistad entre el hombre y la mujer existe!” o quien dice, puede terminar en noviazgo. Su relación ya era un noviazgo pero sin la parte sexual, y ahora que ya la tienen, quien dice que no sean una nueva pareja próxima al altar.
Por otro lado, tenemos a esos muchachos que no vemos muy a menudo, que no son nuestros máximos confidentes, pero que les tenemos un gran cariño y les queremos dar, sin tener esa vocecita llamada conciencia advirtiéndonos que podemos romper la amistad. De estos podemos esperar un llamado tanto un miércoles a las 3 de la mañana, como un domingo a la hora del mate. Un día pueden juntarse a tomar algo, charlar, y hasta estudiar juntos, y bueno, a veces una cosa lleva a la otra, una contractura por la mala postura al estudiar, un uy! Se cortó la luz! Le ponen un poco de pimienta a la situación.
Está todo bien cuando pasa algo, como cuando no, pero lo que siempre se mantiene, es un mínimo contacto, ya sea por chat, mail o mensaje de texto, pero siempre estando al tanto del estado marital de la otra persona, siempre como quien no quiere la cosa, obvio.

El garche.
Tema complicado si los hay. Una quiere que no salga de esa habitación, pero al fin y al cabo, se sabe. Es la relación en que puramente se ven para “eso”. Hay quienes prefieren no ser tan directos y van a tomar algo antes, y hay quienes que sólo toman después para recuperar líquidos.
No hay ningún tipo de ataduras. Pueden ser dos personas totalmente desconocidas, o dos re conocidos, pero que después de ese encuentro, no volverán a verse, por lo menos no en el corto plazo. No hay una necesidad de cuidar ese garche, con esto me refiero a llamados eventuales para no perder el contacto (cosa más usual en el amigarche).
Con este grupo en particular hay que tomar muchas precauciones. No solo nosotras no tenemos ningún tipo de compromiso con ellos, sino que ellos tampoco lo tienen con nosotros, lo que significa que pueden andar regando cuantos jardines les abran la puerta. Así que a ser extremadamente cuidadosas cuando la cosa empieza a tomar temperatura, no sea cosa que se nos queme el jardín.

Ahora muchachas, elijan, el mercado es grande, y está a su entera disposición.

Dando el primer paso

Cuando me puse a pensar en cómo explicar de que trataría el blog, no supe bien qué decir.
La verdad es que las cosas fueron surgiendo de la nada, o del todo. Algunas después de vivirlas, otras luego de verlas o escucharlas de otras, no lo sé, pero sí puedo asegurarles que se van a entretener.
No se encontraran con un manual de autoayuda, ni con una clase de moralidad (¡qué lejos está de serlo!), simplemente encontrarán situaciones de la vida cotidiana que con humor, serán comentadas.
Espero que les guste lo que lean… por que a fin de cuentas, si nosotras mismas no nos tomamos nuestra vida con humor, ¿quién lo va a hacer por nosotras?

Relájense, que quien esté libre de culpas, no entrará acá para tirar la primera piedra…